{"id":2569,"date":"2019-03-06T21:30:52","date_gmt":"2019-03-06T21:30:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/?p=2569"},"modified":"2019-03-06T21:35:23","modified_gmt":"2019-03-06T21:35:23","slug":"sicologia-bienestar-enfermedades-que-enferman-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/sicologia-bienestar-enfermedades-que-enferman-primera-parte\/","title":{"rendered":"Sicolog\u00eda &#038; Bienestar &#8211; Enfermedades que enferman &#8211; Primera parte"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi alignleft\" src=\"https:\/\/static.iris.net.co\/semana\/upload\/images\/2014\/10\/27\/407265_184921_1.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para enfermedades que enferman\" width=\"426\" height=\"224\" data-iml=\"1551907909284\" \/><\/strong><strong>El aparente sinsentido de este t\u00edtulo puede disolverse si informamos que se refiere a un texto, en el cual vamos a hablar de las dolencias mentales que traen como consecuencia inevitable la alteraci\u00f3n de las familias. En particular vamos a ocuparnos de aquellas dolencias que afectan las funciones mentales y, consecuentemente, los comportamientos de una persona. Con tal intenci\u00f3n vamos a focalizar en un grupo de enfermedades que se agrupan bajo el nombre gen\u00e9rico de \u201cdemencias\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Es oportuno aclarar que hay que distinguir el significado cient\u00edfico de \u201cdemencia\u201d de lo que en el habla cotidiana se menciona muchas veces al calificar a alguien de <em>demente<\/em>. Es muy frecuente que se califique como demente a quien padece de un trastorno psic\u00f3tico, por ejemplo a quien padece de esquizofrenia. Puede ocurrir en algunos s\u00edndromes esquizofr\u00e9nicos que la evoluci\u00f3n de la enfermedad termine en un estado de demencia; pero, este lamentable final ser\u00eda la consecuencia de la evoluci\u00f3n de una psicosis y no una demencia en el sentido estricto del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>La demencia es una enfermedad de \u00edndole neurol\u00f3gica que atrofia de manera progresiva el cerebro. Trayendo como consecuencia la p\u00e9rdida, al comienzo parcial, de funciones mentales, entre las que se destaca por su generalidad la memoria. Pero, lo que complica muchas veces el cuadro es el hecho de que las demencias, en alg\u00fan momento de su evoluci\u00f3n, afectan el comportamiento de quienes las padecen. No s\u00f3lo como consecuencia de las amnesias, sino por los trastornos del comportamiento que esa demencia produce.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una mirada desde la cl\u00ednica psicol\u00f3gica.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un ejemplo destacado de alteraciones de la conducta en un estado demencial es la <em>degeneraci\u00f3n lobular frontotemporal<\/em>. A la que nos referiremos a continuaci\u00f3n con la sigla \u201cDLFT\u201d. Desde el punto de vista cl\u00ednico presenta una alteraci\u00f3n profunda de la personalidad, caracterizada por un estado de inercia (pasividad y falta de reacci\u00f3n a est\u00edmulos sociales en algunos momentos) y carencia de voluntad. Pero, lo que complica m\u00e1s la convivencia con una persona afectada por la DLFT, es la desinhibici\u00f3n social. Dicha desinhibici\u00f3n perturba las relaciones interpersonales y se manifiesta tanto en lo verbal como en lo gestual. Pudiendo el paciente incurrir en actos de exhibicionismo sexual, en actos de acoso e, inclusive en ocasiones en manoseo de las personas de su entorno.<\/p>\n<p>Importa destacar que estas conductas, descriptas en individuos afectados por\u00a0 DLFT, pueden darse cualesquiera sean los rasgos de la personalidad que dicha persona haya tenido antes de manifestarse la enfermedad. Es decir, que puede tratarse de una persona que era muy correcta, respetuosa y con buenas conductas adaptativas, quien tr\u00e1gicamente experimenta la manifestaci\u00f3n de estas conductas desadaptativas al eclosionar este trastorno cerebral.<\/p>\n<p>En comparaci\u00f3n con otras demencias, tales como la enfermedad de Alzheimer, el deterioro de la memoria no es notable al comienzo de la DLFT. A medida que progresa la dolencia se notan dificultades de memoria pero, las mismas son atribuibles a las alteraciones de los procesos neuronales en el l\u00f3bulo frontal, que producen desatenci\u00f3n, falta de habilidades para el aprendizaje y fallas en la evocaci\u00f3n, recuperaci\u00f3n activa de lo recordado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Problemas con la conciencia, que complican la convivencia.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tempranamente los pacientes con DLFT pierden su capacidad de introspecci\u00f3n, en consecuencia su <em>conciencia de enfermedad<\/em> es nula, al grado de no poder reconocer los d\u00e9ficits en su actividad mental. En t\u00e9rminos neuropsicol\u00f3gicos esta dificultad se denomina \u201canosognosia\u201d, o sea, no saben que est\u00e1n enfermos y por ende no reconocen los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>Esta anosognosia es una de las causas de mayor dificultad en la interacci\u00f3n con el grupo familiar y otras personas de su entorno; a lo que se agrega la dificultad, de origen afectivo, que \u00e9stos experimentan para aceptar los cambios de conducta y, correlativamente de personalidad, del familiar o amigo que padece de DLFT.<\/p>\n<p>Un aspecto de dicha dolencia, que agrega m\u00e1s dificultad para entender que la conducta de quien la padece obedece a cambios cerebrales ajenos a su voluntad y a su conciencia, est\u00e1 dado por la conservaci\u00f3n relativa de su capacidad mn\u00e9mica (de memoria). Pero, otras conductas, como la desadaptaci\u00f3n social ya comentada, a la que se agregan la falta de control para la comida y la repetici\u00f3n, sin sentido ni finalidad, de actos motores, tales como abrir y cerrar cajones o prender y apagar luces repetidamente, ayudan con tristeza a entender el grado de deterioro cerebral de la persona afectada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfHasta d\u00f3nde se conserva la identidad personal?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>Esta es una de las problem\u00e1ticas m\u00e1s complejas y delicadas que nos plantea la aparici\u00f3n de un trastorno demencial. El sentir y el saber de cada uno de nosotros respecto de ser un sujeto conciente dotado de una historia personal \u00fanica e irrepetible, esta vivencia y la idea sobre la misma es lo que denominamos \u201cidentidad\u201d. Su permanencia depende de la memoria, dado que la identidad est\u00e1 formada con todos los recuerdos sobre nuestra vida y el conjunto de ellos est\u00e1 contado con relatos sobre nuestra historia, incluyendo las historias familiares. Podemos sostener que la vivencia y la conciencia de nuestra identidad se basan en una larga y variada narrativa. Es algo as\u00ed como la suma de nuestros relatos m\u00e1s los relatos de los miembros de nuestro entorno sobre cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>Algunas de las enfermedades que producen demencias se manifiestan con un marcado y progresivo deterioro de la capacidad de fijar y retener lo experimentado. Quien la padece puede o\u00edr, escuchar y entender lo que se le dice, pero s\u00f3lo va a retenerlo por un breve tiempo. Adem\u00e1s, ocurre que se produce una amnesia regresiva, la cual va borrando hacia atr\u00e1s en el tiempo lo m\u00e1s reciente y as\u00ed sucesivamente, hasta abarcar a\u00f1os de su vida. El \u201cborr\u00f3n\u201d total implicar\u00eda la desaparici\u00f3n de la identidad personal. Pese a la gravedad del cuadro de las demencias frontotemporales, de la que hemos hablado, en estas suele mantenerse un funcionamiento residual de la memoria que permite conservar la vivencia de identidad.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2356 alignleft\" src=\"https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"137\" srcset=\"https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-120x90.jpg 120w, https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-280x210.jpg 280w, https:\/\/www.cacinab.org.ar\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Jos\u00e9-Luis-1-100x75.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a>Lic. Jos\u00e9 Luis Abalo. M.P. 70031. M.N. 926<\/p>\n<p>Psic\u00f3logo cl\u00ednico, terapeuta familiar y fil\u00f3sofo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0El aparente sinsentido de este t\u00edtulo puede disolverse si informamos que se refiere a un texto, en el cual vamos a hablar de las dolencias mentales que traen como consecuencia inevitable la alteraci\u00f3n de las familias. 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